Es Tendencia - Gastronomía
Historia del sándwich más famoso del mundo (y en tendencia) y sus múltiples nombres
Detrás de dos sencillas rebanadas de pan de molde con jamón y queso se oculta una historia fascinante, repleta de anécdotas, innovaciones y tradiciones
Este humilde bocado, conocido con nombres tan variados como sándwich mixto, bikini, croque-monsieur o toast, se ha convertido en un emblema de la cocina rápida y reconfortante. Su evolución refleja no solo avances tecnológicos y cambios culturales, sino también la adaptación a los gustos y costumbres de diferentes países. El sándwich mixto es mucho más que la simple unión de pan, jamón y queso. Representa la versatilidad en cada momento del día: desde un desayuno energético hasta una merienda para los más pequeños, pasando por convertirse en el acompañante ideal para cenas informales o reuniones espontáneas.
Los historiadores de la gastronomía ubican sus orígenes en la Francia medieval. La palabra toast deriva del francés tostée, una alusión a la antigua costumbre de colocar una rebanada de pan tostado sobre una copa de vino aromatizado para brindar “a la salud” de alguien en celebraciones. Además, se han encontrado referencias en los escritos romanos de Apicio, donde el término se relaciona con el latín tostum. En aquellos tiempos, el pan tostado se elaboraba en una sartén sobre el fuego, logrando esa textura crujiente que ha perdurado hasta nuestros días.
El avance tecnológico jugó un papel decisivo en la popularización del sándwich tal y como lo conocemos hoy. En 1905, Frank Shailor inventó la primera tostadora eléctrica y, apenas cuatro años después, General Electric comenzó a producirla en serie. Sin embargo, el gran salto se dio en 1919, cuando el estadounidense Charles Strite perfeccionó el concepto con el mecanismo pop-up, dotando al aparato de un temporizador que garantizaba la tostadura perfecta sin riesgo de quemar las rebanadas.
En España, el sándwich mixto adquirió una identidad propia. Durante la década de los 50, se popularizó en Cataluña bajo el nombre de “bikini”, en alusión a la Sala Bikini, un emblemático local de moda en Barcelona inaugurado en 1953. En este contexto, pedir un "bikini" se convirtió en sinónimo de degustar un sándwich de jamón y queso, tostado a la plancha y cortado en triángulos, algo que representaba la modernidad y el dinamismo de la vida urbana.
Diversidad y versatilidad
Si bien existen numerosas variantes, la receta clásica —pan de molde tostado con jamón york y queso— sigue siendo la favorita en muchas culturas. En el mundo anglosajón destaca el grilled cheese, esencialmente pan tostado con abundante queso fundido. Por otro lado, el croque-monsieur francés, que incluye salsa bechamel y se gratina en el horno, ofrece un acabado crujiente y un sabor más complejo.
La sencillez de la receta ha permitido a chefs de alta cocina reinventarla. Restaurantes con estrellas Michelin han incorporado ingredientes gourmet como trufa, jamón ibérico y queso Comté, transformando el sándwich mixto en un auténtico lienzo culinario donde la creatividad y la fusión de tradiciones se dan cita. Asimismo, el concepto moderno del avocado toast —tostada cubierta con aguacate, huevo y un toque de pimentón o hierbas frescas— demuestra como el sándwich puede también ser una opción excelente para la cultura healthy.
En el mundo gastronómico actual, los maridajes juegan un papel fundamental para realzar los sabores de cada plato, y las variedades de Cervezas Alhambra pueden ser el acompañamiento ideal para el sándwich mixto. Alhambra Reserva 1925, por ejemplo, con su carácter robusto y ligeramente complejo, se armoniza bien con un croque-monsieur gratinado, resaltando tanto el sabor del queso como el toque ahumado del jamón. Por otro lado, una Alhambra Especial se adapta mejor a recetas más sencillas y ligeras, como el clásico bikini de jamón y queso.
Secretos para el sándwich perfecto
A pesar de la fidelidad a sus orígenes, la creatividad de chefs y restauradores ha impulsado una constante evolución del sándwich mixto. El reto, sin embargo, está en equilibrar tradición e innovación, prestando especial atención a cada detalle: desde la elección del pan y el queso hasta la técnica de tostado y el maridaje adecuado.
Posiblemente, el elemento principal para lograr el “sándwich perfecto” radica en la elección del pan: se recomienda utilizar pan de molde suave, con rebanadas de no más de 2 cm de grosor, para conseguir el justo equilibrio entre una corteza crujiente y una miga tierna. Aunque hoy en día las tostadoras eléctricas facilitan la tarea, muchos aún aprecian el toque artesanal de una sartén o plancha, buscando lograr esa tostada dorada y homogénea que permita al queso fundirse de manera ideal junto al jamón. Otro truco es untar un poco de mantequilla, que puede enriquecer mucho el sabor.
Algunos locales han capitalizado esta tendencia y ya existen varios establecimientos temáticos que han elevado el sándwich a la categoría de estrella gastronómica. Por ejemplo, en Barcelona destaca La Bikinería, una referencia que ha modernizado la receta clásica incorporando ingredientes de alta gama como el jamón ibérico y la trufa negra laminada, convirtiéndo el bikini de toda la vida en una opción irresistible para amantes de la cocina de producto.
De hecho, el éxito de este sándwich reside en su simplicidad y en su accesibilidad, en su capacidad de ser un plato democrático que trasciende edades y estratos sociales: un símbolo perdurable de la gastronomía global.
Imágenes I Unsplash
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